El IRFAP impulsa el registro de variedades de olivo locales para favorecer la diferenciación del sector oleícola balear. Cuatro variedades tradicionales de Mallorca han sido solicitadas en el Registro oficial para garantizar su futuro y reforzar la singularidad del aceite y la aceituna de las islas.
El Instituto de Investigación y Formación Agroalimentaria y Pesquera (IRFAP) ha iniciado este año los trámites para inscribir cuatro variedades tradicionales de olivo mallorquín —Mallorquina, Morisca de Mallorca, Sevillí y Morruda— en el Registro de Variedades Comerciales, en la categoría de conservación. Esta inscripción permitirá proteger oficialmente estas variedades, facilitar su reproducción y reconocer la singularidad en el registro estatal.
Esta iniciativa es el fruto de una tarea continua del IRFAP desde el año 2008, con el objetivo de prospectar, identificar y caracterizar genéticamente olivos ancestrales presentes en la isla. Con el tiempo, se ha ido construyendo un amplio conocimiento sobre el patrimonio varietal de Mallorca, clave para su conservación y puesta en valor, y impulsado este último año con el proyecto
Con esta iniciativa, el IRFAP reafirma su compromiso con el sector agroalimentario de les Illes Balears, poniendo la investigación y la innovación al servicio del territorio. La inscripción de estas variedades no solo asegura su supervivencia, sino que abre la puerta a su valorización comercial, permitiendo ofrecer aceitunas y aceites diferenciados, de origen local y con carácter propio.
Este trabajo se enmarca en una estrategia más amplia de conservación de la biodiversidad cultivada y de apoyo a un modelo agrícola más sostenible, resiliente y arraigado en el paisaje y la cultura agraria de las Islas.
