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El IRFAP presenta dos estudios en el SECH sobre la adaptación del cerezo al cambio climático y la caracterización de la calidad de los melocotones de Mallorca

Ambos trabajos aportan nuevos conocimientos sobre variedades de cerezo y melocotonero de Mallorca y su potencial ante los retos del sector frutícola.

El Instituto de Investigación y Formación Agroalimentaria y Pesquera (IRFAP) ha presentado dos estudios en el congreso de la Sociedad Española de Ciencias Hortícolas (SECH), celebrado este año en Zaragoza. Los trabajos, presentados en formato de póster científico, se centran en la adaptación de variedades de cerezo al cambio climático y poner en valor tres variedades tradicionales de melocotón de Mallorca.

El primer estudio analiza las necesidades de frío y calor de diez variedades de cerezo conservadas en el banco de germoplasma de Planícia. Los cerezos necesitan pasar suficientes horas de frío durante el invierno para reanudar su ciclo de manera natural y florecer en primavera. El estudio muestra que, por lo general, las variedades mallorquinas necesitan menos frío que las cultivadas en otras zonas, una característica que puede ayudarlas a adaptarse mejor a unos inviernos cada vez más suaves debido al cambio climático.

Entre las variedades estudiadas, ‘Primerenca de Sóller’ es la que florece antes y la que necesita menos frío, mientras que ‘Comosa’ es la que más requiere. La investigación también establece el calendario de floración de cada variedad, información útil tanto para los productores como para futuros programas de conservación y mejora.

El segundo trabajo describe las características de tres variedades tradicionales de melocotón de Mallorca -‘Sineus’, ‘Mamelló’ y ‘Groc Tardà’– a partir de sus propiedades físicas y químicas y de la valoración hecha por consumidores.

Los resultados muestran que cada variedad tiene personalidad propia. ‘Sineus’ destaca por el tamaño de los frutos, la dulzura y el color más rojizo; ‘Mamelló’ presenta frutos más pequeños y un sabor más ácido, mientras que ‘Croc Tardà’ sobresale por su firmeza, la textura crujiente y el color amarillo intenso. A pesar de estas diferencias, ambas obtienen una valoración global superior a los siete puntos sobre nueve. El sabor, la dulzura y la textura son los aspectos que más influyen en la preferencia de los consumidores.

Con estos dos trabajos, el IRFAP sigue generando conocimiento sobre los cultivos frutales de las Islas, contribuyendo a preservar las variedades tradicionales y a facilitar herramientas para que el sector pueda afrontar los efectos del cambio climático y responder a las preferencias de los consumidores.

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